“Innecesaria
y entretenida”
Nota: 6’5/10
Cuando hablamos de Fast & Furious estamos hablando
de una de las franquicias más sobreexplotadas de la historia del cine, al menos
de la historia moderna, lo cual no es ni bueno ni malo, porque qué más da que
nos den 8 que 80 películas, si son buenas y mantienen la calidad estarán bien
hechas y el dinero de la entrada estará bien invertido, y hasta ahora esta saga
cumplía con esa premisa en cada una de las 7 cintas anteriores, el problema aquí
es que en esta octava entrega el bajón de calidad es importante, porque si bien
las anteriores ya tenían un argumento limitado y se centraban en entretenernos aquí
el argumento por momentos roza lo absurdo, con ciertas cosas imposibles de
creer y con personajes que por mucho que intenten hacerlos profundos si les
dieran menos guion y más acción tampoco pasaría nada, es más posiblemente estarían
hasta mejor (véase el caso del personaje de Charlize Teron). Ojo, no estoy
diciendo que la película sea mala, ni mucho menos, es un film súper entretenido
y de evasión en el que por momentos consigues aislarte de los problemas del día
a día y durante algo más de dos horas te mantiene atento y disfrutando de las
explosiones y persecuciones que a cada secuencia son más espectaculares, con
algunos momentos que si que pueden recordar a la esencia de las primeras películas
en el tema de los coches, aquí hay y muchos, incluso hay coches zombis, estén atentos
a ese detalle por favor. En cuanto a actores Vin diésel está bien, sin más y
sin ser su mejor aparición como el personaje ni mucho menos, en especial destacaría
a Dwayne Johnson y Jason Statham que prácticamente en la gran mayoría de la película
se reparten el protagonismo y las mejores escenas, especial atención a Statham
en el avión por favor, memorable. En definitiva, una película que sobra en una
saga que tenía que haberse cerrado con la 7 después del tema de Paul Walker,
incluso cerrarla con aquella mítica escena de la despedida hubiera sido la
mejor despedida a la saga por la emotividad del momento y también el mejor
signo de respeto a la figura de Paul Walker, aun así es entretenida y vale la
pena verla, más aun si cuesta 2’90 como me ha costado a mí la entrada.